¿Por qué nuestro cerebro olvida?

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Los descubrimientos médicos cada vez nos llenan de asombro, sobre todo cuando es posible determinar científicamente algunas funciones de nuestros órganos vitales y su comportamiento ante diversas circunstancias. En el caso del cerebro, los hallazgos son maravillosos.

Así como la mente tiene sus propias formas o métodos que dan como resultado el aprendizaje, está comprobado que el cerebro humano tiene sus propios mecanismos para desaparecer la información catalogada de innecesaria.

Según Hoyverde.com, la investigación desarrollada en Suecia por la Universidad de Lund, ha dado evidencia de un descubrimiento sin precedentes para la ciencia, en el cual se inicia el estudio con la premisa de que “tanto los humanos como los animales son capaces de aprender a asociar un determinado tono acústico o señal luminosa con una ráfaga de aire que llega al ojo (…) Pero lo más extraño es que si el tono acústico o la señal se presenta a la vez que la ráfaga de aire, la asociación se vuelve confusa y no somos capaces de hacer la relación entre estímulos”.

El estudio ha concluido que el cerebro ahorra energía cuando dos estímulos se producen, dado a que al tener una información sobre un tema determinado, este actúa como un muro que frena el paso de cualquier otra información adicional, es decir, se satura de información y no procesa lo nuevo… Sencillamente lo desecha.

En pocas palabras, el cerebro intenta decirle a la persona que nos comunica algo que ya pare. Tal parece, de acuerdo con este descubrimiento, que mientras más nos bombardeen con datos, más radical y automático se hace el proceso de eliminación de información.

De allí que muchas personas tiendan a olvidar con tanta facilidad muchas cosas que no forman parte de su día a día, puesto que a mayor exposición a contenidos diversos, más intenso será el rechazo por dichos contenidos.

El olvido se da de forma temporal, por ello es que a veces, al escuchar una conversación o leer algún artículo de revista, nos damos cuenta que algo sabíamos de esa información, ¿Acaso no te ha pasado?

En todo caso, ante la necesidad de olvidar aquello de lo cual ya hemos obtenido suficiente, la tendencia al rechazo se hace más potente, haciendo imposible que el cerebro haga esfuerzos sin sentido para mantener todo memorizado.

Si tu mente está repleta de información, lo mejor es descansarla, optando por cosas diferentes para que al retomar la lectura o el estudio de determinado tema tu cerebro no repudie ese contenido que te puede servir para aprobar tu más temida asignatura.

Fuente: hoyverde.com

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