Tengo cáncer, ¿Qué debo saber?

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Todos los días vemos y escuchamos noticias, documentales, películas y otros, sobre el cáncer, donde nos hacen pensar que al tener esta enfermedad es probable que tengamos un desenlace fatal. La realidad es que en la actualidad, día a día entendemos que a menudo son más las personas que sobreviven y llevan una vida normal, a quienes lamentablemente, llegan a fallecer.

Primero que todo, no es una enfermedad fácil, pero es una cuestión de actitud. La palabra “cáncer”, tanto para el paciente como para la familia y el entorno, es un golpe fuerte y difícil. Quizá genere un duelo para el paciente y su familia, pero es importante aceptar la situación, e informarse sobre la realidad de la misma.

¿Qué hacer ante estos sentimientos? Ser positivos, plantearse soluciones, y siempre alentar a quien padece la enfermedad a tener ánimos, a distraerse, y nunca darse por vencido, pues esto mantiene altos sus valores y sistema inmunológico, ayudando así a su pronta recuperación.

Por otro lado, las personas tienden a tener temor en cuanto a lo agresivo del tratamiento, llámese quimioterapia, radioterapia, o ambas, combinadas. La verdad es que cada paciente responde distinto a los tratamientos. También debe decirse que no todos los tratamientos contra el cáncer son igual de agresivos, especialmente en cuanto a la quimioterapia, por tanto, la reacción va a depender de lo fuerte que sea el medicamento, y del tiempo que tarde en ser administrado.

Muchas de las personas que se tratan, no sufren nauseas, mareos, baja hemoglobina, y ni siquiera alopecia. Sin embargo, es primordial en el caso de la radioterapia, aplicar cremas hidratantes para ese tipo de tratamiento tras cada sesión, y de no contar con ninguna crema, es ampliamente recomendable la aplicación de la penca de zábila, ya que de lo contrario puede sufrir quemaduras.

Es importante entender que el padecimiento del cáncer por lo general no viene solo, sino acompañado de otros padecimientos menores con los que debe lidiarse incluso después de la enfermedad, como la fibrosis del tejido o la inflamación de los ganglios linfáticos producto de la radioterapia. Algunos de esos efectos posteriores tardaran meses o inclusive años en desaparecer, y solo se indicarán tratamientos paliativos. Un ejemplo de esto es la inflamación permanente del tejido linfático, en cuyo caso se indican esteroides para desinflamar.

Por último, es altamente aconsejable que el paciente visite a un nutricionista antes de comenzar el tratamiento, con el propósito de recomendarle los alimentos más apropiados para reforzar su sistema inmunitario, y prescribirle algunos multivitamínicos y suplementos alimenticios proteicos.

 

 

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